Creí que tú eras lo único
que necesitaba.
Lo único
que me mantendría
con vida.
Yo solamente
miraba tu brillo,
sin darme cuenta,
del mío.
Y que la soledad,
ahuyentaba,
pero, al final,
me di cuenta,
de que es grata.
Y al final de todo
lo que no fue.
Al fin puedo ver
ese destello,
recordándome
que las estrellas
más brillantes
pueden ser las
más distantes.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.